Blog

10000 km, un octano, una eternidad…

2 de Enero de 2010

Levanto la mirada y observo con absoluta calma el cielo. Cuando bajo mis ojos, descubro que aquel paisaje que tan poco me importaba comienza a tomar una dimensión diferente. Por última vez, intento sentir la brisa sobre mi rostro, intento acumular todo el aire posible dentro de mis pulmones. Es preciso grabar cada centímetro en mi memoria, cada sonido en mis oídos, no quiero olvidarme de nada. Subimos al auto. La garganta comienza a cerrarse, todo por esa maldita y odiada angustia que nuevamente comienza a invadir mi ser. Cómo se hace para despedirse de una vida?

Cómo se hace para despedirse de algo que todavía no reaccioné que estoy abandonando…? cómo?.Al llegar al aeropuerto y ver todos aquellos que compartieron veinte años conmigo, comienzo a sentir como una nostalgia extraña por lo que voy a dejar atrás. Después de repasar rostro a rostro y mirada a mirada, con un nudo en la garganta que no me permite ni siquiera decir una palabra, las piernas empiezan a temblar … 10000 Km., un océano, una eternidad … Es difícil creer que todo sea real. En menos de un día, voy a estar recorriendo las calles de un futuro que no sabía de tener adelante mío… Deseando, irónicamente, volver el tiempo atrás. Lo que se aproxima es el odiado temor a lo que se viene, temor que aplaca, instantáneamente, las expectativas que se venían acumulando desde hace meses. Todo está teñido de una opacidad absoluta. Esa lucecita que veía a lo lejos, momentáneamente está como borrosa, escondida detrás de una barrera de litros de lágrimas.

Se oye la voz de la asesina del tiempo en el altoparlante, de esa que me hace caminar por la cuerda floja hacia quien sabe qué cosa. Y subir al avión, y hospedarme justo en las entrañas del culpable de tanta lejanía. Y todos tienen un poco de culpa, todos son responsables de mis lágrimas, de mi adiós. O nadie la tiene?

Una vez terminado el eterno momento de la despedida , justo en el preciso instante en el que los ojos empezaban a secarse, una extraña sensación me invade de pies a cabeza, como si el vacío comenzara a llenarme. Los recuerdos, rápidamente se disparan y se atoran en mi mente, formando sintonías casi desesperadas. Durante unos cuantos minutos siento como las fichas van cayendo una a una dentro de mi. Ese aire que inundaba mis pulmones, ese que intenté guardar dentro mío desaparece por completo; ni aunque respire profundamente el perfume de lo conocido me penetra ya. Intento dormirme, para sobrevivir a las catorce horas mas largas de mi vida, esas horas en las que mi cabeza explicará al testarudo corazón lo que esta pasando.

Me despierto… dónde estoy? Solo se que no fue un sueño, que es real. Pero como una tranquilidad interna comienza a invadirme, estoy viva y eso me tendría que alcanzar por ahora. Mi corazón se rehúsa a entender la situación pero se impone el aceptarla. Se que no fue culpa mía, ni de nadie lo que pasó, pero todo es parte del crecimiento, de ese duro proceso de transición que en algún momento de nuestra vida nos toca atravesar… mas adelante tendré tiempo de replantearme muchas cosas, ahora, en este instante, no vale la pena seguir llorando… Secándome la última lagrima, repito a mi misma estas palabras para convencerme que es la decisión acertada. En todos los tiempos, en todas las épocas hubo gente que sobrevivió a una partida y pudo levantar cabeza a pesar de la distancia… por qué yo no? Quiero empezar a vivir por mi misma, por mi futuro y no por mi pasado. Tengo que hacerlo, porque cuando el corazón en vez de latir, golpea dejando secuelas; cuando la conciencia me implora que salvarme… hay que hacerle caso, para no tener que pagar el alto precio de quedarse varado en la misma vereda en la que a uno ya le dispararon. Fácil seguramente no será, pero igualmente, hoy se que debo comenzar a vivir y que aunque con el pasar de lo días el dolor se haga un poco mas intenso, la nostalgia mas duradera y el anhelo mas lejano… no puedo, no debo echarme atrás.


Autor: Florencia Gil - click sobre el autor para ver sus textos ordenados.

Archivado en: Historias de Expatriados


escribir comentario

© ArraialWebdesign 2008
Prohibida la reprodución total o parcial del diseño o las imagenes de este sitio web

Los textos publicados en esta web son propiedad de sus respectivos autores, que se reservan todos los derechos sobre su obra.
Los nombres de lugares y personajes pueden haber sido alterados para proteger su privacidad.
Para reproducción en otros medios y sitios web colocar SIEMPRE el crédito con el nombre del autor correspondiente y un enlace a la fuente original.