Los Dioses Astronautas
5 de Enero de 2008Me harto de la playa y subo hacia el centro por la Estrada de Mucugê. Son casi las 4 de la tarde. El calor es infernal aquí arriba en la ciudad y están todos los negocios cerrados a esta hora. Al pasar por el bar de Dalva veo a Ramiro sentado con los pies desparramados, la bicicleta acostada sobre el piso, un vaso con cerveza en la mano; y un pirado que no conozco sentado al otro lado de la mesa. Lo saludo y me invita a sentarme con ellos. Me llena el vaso y lo observo detenidamente: por el estado le calculo al menos 6 horas ininterrumpidas a la situación. Hecho que confirmo cuando le pregunto por qué no fue a trabajar. La explicación es que se levantó temprano y llamo a todos los alumnos que tenía agendados, pero el único que podía ir tenía pagas varias clases por adelantado, así que no le iba a pagar nada hoy. Canceló a ese alumno y se vino para acá a beber a eso de las 9 y media de la mañana. Leer completo
